Playa de las Canteras . Fuente: El Coleccionista de Instantes | Flickr

El verano parece haberse alargado este año. El clima anda un poco despistado y durante este  septiembre las sorpresas han sido varias. ¿Cuál es el origen de las olas de calor que hemos vivido?

 

 

No es difícil percatarse de que el verano está siendo especialmente perezoso este año. El calor parece que entró tarde y tarde se irá. Además, hace unas semanas se escuchaba en diversos medios la llegada de una nueva "ola de calor" en la Península Ibérica. Aunque ahora las cosas parecen haber vuelto a la normalidad, es fácil recordar que hace poco más de un mes, las Islas vivían a su vez su propia "ola de calor". ¿Es esto normal? ¿A qué se deben? ¿Es algo común en septiembre? La meteorología nunca ha sido una cuestión sencilla.

 

Los grandes motores climáticos

"Los grandes fenómenos, como si de gigantescos motores climáticos se tratasen, determinan otras manifestaciones,también enormes pero de menor escala."

El clima del mundo se mueve en un enorme ciclo en el que todo está conectado. Los titánicos efectos del Niño y la Niña, la Oscilación del Atlántico norte, los jet stream... todos estos términos hacen referencia a procesos en los que la energía del sol, las temperaturas y las presiones modifican grandes masas de aire. Estas masas de aire, con cientos y cientos de kilómetros de extensión, son las cintas transportadoras mundiales. Y también las causantes de ciertos fenómenos en el mundo.

Los grandes fenómenos, como si de gigantescos motores climáticos se tratasen, determinan otras manifestaciones, también enormes pero de menor escala. Por ejemplo, anticiclones como el de las Azores o las grandes corrientes provenientes del este están condicionados por las características de fenómenos ocurridos meses antes, como el Niño o una Oscilación del Atlántico norte más suave. Estos otros fenómenos a su vez son los que juegan con las características locales de manera que la meteorología se manifiesta condicionada mucho tiempo atrás. En definitiva, son estas grandes corrientes las que definen muchos de los eventos más pequeños hasta llegar a la meteorología que vivimos día a día. Todo esto determinado en última instancia por estos grandes motores climáticos a lo largo del tiempo.

 

Las olas de calor

Pero volvamos a nuestro día a día. ¿Realmente podemos hablar de oleadas de calor? Sí, así lo explicaba días atrás Modesto Sánchez, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, quién indicaba que "este episodio de temperaturas altas, desde luego, no es habitual para esta época del año". Pero ¿qué es una ola de calor? Técnicamente hablando, una ola de calor ha de cumplir con ciertas características. En concreto, que durante tres días consecutivos más del 10% de las provincias españolas han de alcanzar el umbral de aviso naranja. Esto puede ser aplicable a las islas, donde sería una ola local. El pasado mes de julio llegaba a la isla la primera de las olas de calor de este verano. Poco después, en agosto, otra nueva ola de calor rompía con las máximas de temperatura. Estas cifras se recogen y se comparan con las medias obtenidas en las diversas estaciones meteorológicas a lo largo de los años. ¿De dónde proceden ambas? Para poder sacar conclusiones hacen falta años de estudio y revisión de datos. Sin embargo, sí que podemos lanzar hipótesis al respecto.

"Cuando acaba el niño y llega la niña, en Europa suelen ocurrir episodios de sequía y olas de calor;"

La oleada de calor sufrida en las islas puede atribuírsele a un fenómeno: los vientos procedentes del este; que en este caso se corresponden con vientos secos y cálidos con origen en África. Dichos vientos provocaron un aislamiento térmico y cálido que ayudó al aumento de las temperaturas. Pero, ¿a qué se deben dichos vientos? Como decíamos antes, todo tiene su origen en los motores climáticos. En concreto, aunque todavía sabemos muy poco sobre la Oscilación del Atlántico norte y la manera que tiene de afectarnos, sí que tenemos ciertas evidencias. ¿Evidencias de qué? Estas nos muestran que en los años e inviernos cuyos índices son bajos, es decir, hay muchas bajas presiones en el campo de acción de estas oscilaciones, que es lo que ocurrió el año pasado, esto se manifiesta en un aumento de vientos procedentes del este y olas de calor.

Viento del Sahara. Fuente: Wikimedia

Viento del Sahara  Fuente: Wikimedia

Eso es probablemente lo que ha ocurrido en esta ocasión en las Islas. La corriente que arrastra los vientos desde el este es la que ha causado la ola de calor sobre el archipiélago. Pero, ¿y la famosa ola de calor de la península? Esta ola, más reciente, no tiene el mismo origen que la ola canaria. En vez de eso, y aunque es más difícil de predecir, probablemente la ola de calor peninsular tenga su origen en el frente anticiclónico de las azores. La profesora Belén Rodríguez de Fonseca, del Departamento de Geofísica y Meteorología de la Complutense de Madrid, trata de buscar una hipótesis factible en el fenómeno del Niño: "cuando acaba un niño todo el estado de la atmósfera está muy alterado; se libera mucha energía que se traduce en movimiento y eso hace que el aire en todo el globo cambie su circulación de forma anómala. Esto podría ser una causa, aunque habría que estudiarlo". Con estas palabras, la profesora trata de arrojar luz sobre las razones de dicho anticiclón y sus consecuencias. "Cuando acaba el niño y llega la niña, en Europa suelen ocurrir episodios de sequía y olas de calor", explica la investigadora.

 

Canarias, un clima especial

"Una ola de calor se considera cuando durante tres días consecutivos más del 10% de las provincias españolas han de alcanzar el umbral de aviso naranja"

El caso de las Islas, como de costumbre, es especial. En ellas, la climatología, un aspecto estable en el tiempo, se entremezcla íntimamente con la meteorología, los cambios casi instantáneos del tiempo. Además, tanto clima como fenómenos meteorológicos se ven enormemente afectados por la configuración de las islas. En la misma isla pueden apreciarse cambios radicales que generan microclimas. Esto no solo se debe a su disposición global, que encajaría las islas en un clima seco y más árido, sino que la disposición de su orografía generan manifestaciones únicas que permiten rebajar la temperatura, contemplar zonas más húmedas y tropicales así como zonas de temperatura más variable. En general podemos decir que cada isla regula su meteorología y clima a su manera; condicionada, por supuesto, por esos grandes motores de los que hablábamos; pero moldeando el tiempo, así como a sus habitantes, casi a voluntad.

 

Atardecer en Las Canteras. Fuente: Flickr

Atardecer en Las Canteras, Gran Canaria. Fuente: Flickr

 

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