Los virus, ¿son seres vivos?

Llamamos ser vivo a un organismo que está formado por un conjunto de materia organizada en un sistema (más o menos) complejo. De manera clásica, decimos que los seres vivos se identifican porque pueden relacionarse con el medio, nutrirse y reproducirse.

Según esta definición, los virus no se podrían considerar seres vivos. Sin embargo, su organización y su forma de existir ponen al límite la definición.El debate sobre si los virus son o no seres vivos lleva decenas de años encendido. A día de hoy, todavía hay quien no lo tiene del todo claro.

 

¿Qué es un virus?

Tenemos tendencia a no distinguir entre agentes infecciosos. De manera coloquial, es complicado diferenciar el origen biológico de una enfermedad. No es raro escuchar en una conversación o, incluso, en algún medio hablar de virus, de microbios y bacterias como si fueran sinónimos. Pero no lo son.

 

Tenemos tendencia a no distinguir entre agentes infecciosos. De manera coloquial, es complicado diferenciar el origen biológico de una enfermedad

 

Los virus, en concreto, son una de las unidades funcionales más pequeñas que existen.Son moléculas extremadamente complejas capaces de realizar dos de las funciones atribuidas a los seres vivos: relacionarse y reproducirse. Pero no de manera autónoma, algo que también dificulta el debate. Los virus necesitan de la maquinaria celular para poder "copiarse".

Básicamente, los virus consisten en una molécula genética relativamente pequeña.Esta suele ir rodeada de una envoltura, formada por proteínas y azúcares, que le permite unirse a la membrana de las células e introducirse dentro. Una vez allí alcanzan el núcleo, donde reside el grueso de la maquinaria celular, y lo secuestran para su propio beneficio.

Con esta, comienzan a copiar su material genético, el cual permite crear más envolturas y reproducir, así, más virus. El resultado es que la célula muere reventada por la invasión y el secuestro de sus herramientas celulares. Los virus salen al exterior, entonces, y el ciclo vuelve a comenzar en otra célula.

Los virus son minúsculos. A excepción de unas poquísimas excepciones, son imposibles de ver mediante microscopía ya que tienen el tamaño de proteínas gigantes, pero aún demasiado pequeñas para poder verse. Los virus, al contrario que las células, no tienen un sistema completo que “toma decisiones (por decirlo de alguna manera)". Su naturaleza, su forma molecular, es lo que hace que sean como son y hagan lo que hacen, sin más.

 

Ni vivos ni muertos

Esto es importante. Como decíamos, a diferencia de las células, los virus no tienen un sistema organizado de elementos que determinan qué necesita la célula en cada momento y pone los medios para conseguirlo. En realidad, los virus solo vagan por el medio. Una vez que se ponen en contacto con la célula, su configuración molecular hace el resto. Es una operación ya programada de antemano.

Sin embargo, en cierto sentido, la vida de la célula también lo es. La célula no toma decisiones en el sentido propio que conocemos. Sencillamente, está programada para hacer lo que hace, pero de una manera mucho más compleja que los virus. ¿Es esta la diferencia esencial? Si la complejidad sirve de explicación, al compararla con los animales, las células tampoco deberían ser consideradas como un ente vivo.

 

  • A diferencia de las células, los virus no tienen un sistema organizado de elementos que determinan qué necesita la célula en cada momento y pone los medios para conseguirlo

 

Por su forma de existir, normalmente, hay discusiones sobre su naturaleza viva y muerta. Los virus no son los elementos más pequeños "parasitarios" de la vida. Ese protagonismo lo tienen los priones. Esto sí que son proteínas, mucho menos complejas que los virus, cuya forma es "errónea" y provocan que las células los reproduzcan sin descanso hasta morir. Algo muy parecido a lo que hacen los virus pero con una forma aún más primitiva.

 

  • Sin duda alguna, estos ¿organismos? delimitan y personifican en sí mismos la frontera entre lo que está vivo y lo que no puede estarlo

 

Entre los priones, que son algo claramente "no vivo", y las células, que consideramos vivas, están los virus, ni vivos ni muertos. Sin duda alguna, estos ¿organismos? delimitan y personifican en sí mismos la frontera entre lo que está vivo y lo que no puede estarlo.

 

¿De dónde vienen los virus?

Tal vez podamos resolver algunas dudas sobre su naturaleza si miramos de dónde vienen. Existen tres grandes hipótesis al respecto. La primera de ellas se conoce como "teoría de la regresión celular". Esta explica que, en algún momento dado, ciertas células que parasitaban otras más grandes fueron perdiendo los genes que no necesitaban para nutrirse o relacionarse, dejando los básicos y los empleados para su reproducción. La consecuencia sería una degeneración tan grande que dejarían de ser seres vivos para convertirse en... seres ni vivos ni muertos.

La "teoría del origen molecular-celular",por otro lado, explica que algunos virus podrían haber evolucionado a partir de fragmentos de ADN y ARN que "escaparon" del material de un organismo completo. Las bacterias suele emplear plásmidos, trozos cíclicos de ADN, para "guardar" la información genética. Si alguno de estos pedazos contenía información suficiente para "subsistir", con el tiempo, podría haber evolucionado y convertirse en una molécula altamente capaz.

La "teoría de la coevolución" nos cuenta que los virus podrían haber coevolucionado a partir de moléculas complejas de proteínas y ácido nucleico, al mismo tiempo que aparecieron las primeras células en la Tierra. Ambas habrían sido dependientes y habrían ayudado a que la vida evolucionara tal y como la conocemos durante muchos millones de años.

¿Y cuál de ellas en la correcta? No lo sabemos. De hecho, puede que sea una mezcla de las tres o puede que ninguna de ellas. Probablemente nos encontremos ante uno de los enigmas más difíciles de resolver en la historia de la vida. Por el momento, solo podemos quedarnos con una respuesta "a medias": ¿están vivos los virus? No, pero tampoco están muertos.

 

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