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El agua es un elemento objeto de numerosos timos y estafas por todo el mundo. A pesar de que debería ser un bien común, muchas personas prefieren utilizar el engaño para beneficiarse a su costa. Hoy hablamos de tres de los timos más famosos a día de hoy y explicamos por qué no hay que caer en ellos con un poco de ciencia.

El agua es un bien común, un derecho fundamental de la humanidad al que todo el mundo debería poder acceder. Aun así, existen personas que no tienen posibilidad de obtener agua limpia todos los días. Para darle más gravedad al asunto, existen personas que se aprovechan de este elemento para estafar y timar a la gente. Estos son solo algunos de los timos conocidos de los que hay que huir.

El agua cruda

Uno de los avances más importantes en la salud de los seres humanos fue la generalización del agua potable. La disposición de plantas potabilizadoras y sistemas de potabilización en las últimas décadas han permitido incrementar la calidad de vida, así como su esperanza, de una forma increíble. Definitivamente, el saneamiento de las aguas es uno de los mayores logros de la humanidad.

Pero, aun así, a día de hoy se ha extendido una curiosa y peligrosa moda que pretende vendernos "agua cruda" como un elemento saludable. Este tipo de aguas, explican sus distribuidores, son extraídas de un manantial, sin haber sido tratadas por ningún proceso de potabilización.

El agua "cruda" puede contener microorganismos o sustancias perniciosas para los seres humanos.

Según explican, al estar libre de "químicos" y otras sustancias, este tipo de agua es más saludable porque es más "natural". Muy al contrario, esto puede resultar peligroso. El agua "cruda" puede contener microorganismos o sustancias perniciosas para los seres humanos. Incluso haciendo un análisis tras su recogida que muestre su seguridad, la proliferación de organismos oportunistas en la botella, a medida que pasa el tiempo, puede provocar una intoxicación o infección bacteriana severa.

El agua cruda estuvo en candelero durante el pasado enero de 2018, cuando se puso de moda en el centro tecnológico mundial de Silicon Valley. Desde entonces, varias empresas han tratado de vender su producto, aunque gracias a la información existente, sin mucho éxito.

La prueba de ósmosis del agua

Uno de los "mitos" más extendidos sobre el agua que bebemos consiste en creer que el agua de grifo no es sana.

Uno de los "mitos" más extendidos sobre el agua que bebemos consiste en creer que el agua de grifo no es sana. De hecho, se escucha en muchas ocasiones que es demasiado "dura" y puede provocar todo tipo de enfermedades, como cálculos renales y otros problemas similares. Sin embargo, no existe ni una sola evidencia de que esto sea cierto. El agua potable que llega a nuestros grifos está dentro de todos los parámetros aprobados como seguros y saludables por la OMS.

De todas formas, bajo esta premisa infundada, muchas compañías tratan de vender artilugios caros que sirven, según prometen, para mejorar la calidad del agua. Entre ellos está la máquina de ósmosis cuyos representantes intentan vender mediante una curiosa prueba visual (y totalmente falsa). Dicha prueba es una hidrólisis del agua, en la que se colocan dos electrodos en una muestra de agua supuestamente limpia (portada por ellos) y otra de nuestro grifo.

Durante la prueba, el agua tomada del grifo se vuelve oscura y rojiza, momento en el que el vendedor se lo atribuye a la "dureza" del agua. El truco, sin embargo, está en que el agua de muestra es en realidad agua destilada. La prueba no es otra cosa que una electrolisis en la que se produce una corriente eléctrica en la que el metal del diodo, se oxida rápidamente, produciendo el tono oscuro. En la muestra de agua destilada esto no ocurre porque al no llevar sales, el agua no es conductora. Si le echáramos una sal iónica, como la sal de mesa, ocurriría el mismo proceso, al igual que ocurrirá si lo hacemos con una muestra del filtro que nos instalarán.

El agua alcalina

No existe ningún tipo de evidencia que demuestre que el pH del agua ligeramente superior a 7 influya de ninguna manera beneficiosa en nuestro metabolismo.

Asociado al agua está la idea de adquirir hábitos más saludables: es indispensable beber una cantidad significativa de agua al día para mantenernos hidratados y que nuestro sistema excretor funcione adecuadamente. Sin embargo, bajo esta misma idea aparecen otros conceptos que se aprovechan de premisas y evidencias científicas para tergiversarlas en su beneficio. Uno de ellos es la idea de "agua alcalina".

Este concepto se asocia tanto a productos como a dietas que promueven el consumo de agua "alcalina", con un pH ligeramente superior a 7, para ayudarnos a mejorar la absorción de nutrientes y la activación del metabolismo. Como decíamos, todo esto no es más que una tergiversación. No existe ningún tipo de evidencia que demuestre que el pH del agua ligeramente superior a 7 influya de ninguna manera beneficiosa en nuestro metabolismo.

Tampoco existen evidencias de que el agua pueda cambiar radicalmente el pH sanguíneo, por suerte, por lo que no tiene demasiado sentido consumir este tipo de agua. Aun así, eso no evita que los distribuidores traten de "colocar" sus productos milagrosos, muy caros, tratando de vender cada gota de agua que cae en sus manos a precio de oro y sin ningún tipo de escrúpulo.

 

Enlaces:
El gran problema del agua
Agua, saneamiento e higiene

 

 

 
 

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