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Desde las teorías pitagóricas hasta hoy existe todo un mundo de conocimientos que nos traslada el veterano de la radioafición canaria Pablo Cruz Corona.

El avance tecnológico y el desarrollo en el ámbito de las telecomunicaciones han supuesto algunos de los mayores cambios a escala mundial en la historia reciente, además de ser importantes motores de progreso social y económico. Nuestra vida cotidiana se adapta a gran velocidad a los adelantos que ofrecen las infraestructuras de telecomunicación, convirtiéndose en elementos cruciales, tanto en el terreno privado y social, como en el de la economía y los negocios. Hoy es impensable concebir la sociedad sin elementos como la telefonía móvil, Internet o la televisión. Los satélites juegan un importante papel como componentes fundamentales de las infraestructuras de telecomunicación actuales, dando servicios directos a los usuarios finales (como la difusión de televisión, las comunicaciones móviles o el acceso a Internet), y formando parte de las redes troncales de telecomunicación.
 
Nuestro divulgador científico de esta semana, Pablo Cruz Corona, ha dedicado gran parte de su vida a estudiar los satélites de comunicaciones y las actividades espaciales, estrechamente vinculadas con el mundo de la radioafición, la pasión incondicional de este veterano de las ondas en Canarias.  
 

 
Radioaficionado de toda la vida, amante de las nuevas tecnologías, de la ciencia y de la astronomía entre otras aficiones, ¿qué acciones ha desarrollado como divulgador científico?
En la actualidad, principalmente doy a conocer las técnicas de comunicaciones digitales en colegios y centros culturales de Canarias. La comunicación ha pasado a ser digital en más de un 80% en los últimos años: primero, la informática y después, Internet han divulgado, extendido y, en cierta manera, impuesto, un formato con el que nos podemos comunicar de forma más rápida y cómoda. Una de mis pasiones es la comunicación digital, que he practicado siempre en sus diversas facetas, especialmente las que se hacen apoyándonos en ordenadores y en satélites, y enmarcado en el mundo de la radioafición, un servicio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones que requiere de conocimientos técnicos, reglamentarios y operativos específicos. Los radioaficionados son capaces de apoyar a la comunidad con comunicaciones de emergencia en caso de desastres o catástrofes si es necesario, mientras aumentan su conocimiento personal de la teoría de la electrónica y de la radio. Se estima que unos seis millones de personas en todo el mundo participan regularmente de la radioafición.
 
¿Cuál es el último proyecto en el que está inmerso?
Es sabido que hoy los jóvenes siguen masivamente las redes sociales, que se apoyan exclusivamente en Internet, la telefonía móvil, etc, pero existe un mundo tan amplio como apasionante formado por este otro tipo de comunicaciones, y lo que queremos es darlo a conocer a todos, difundiendo sus potencialidades. En este contexto, participo en un interesante proyecto de divulgación de conocimientos avanzados sobre comunicaciones digitales a través de ciclos de conferencias y charlas que desarrollo en centros docentes e instituciones.
 
¿Interesa la ciencia a los jóvenes canarios?
Hablo frecuentemente con jóvenes, y considero que la ciencia es un tema que sí les interesa, lo que ocurre es que tienen muy pocas oportunidades de conocerla directamente, de una forma asequible, cercana y amena. Es todo un reto.
 
Seguro que querrían conocer la vinculación entre la música y los planetas…
Indudablemente. De esto y de ‘la armonía del cosmos’, se habla en una de las últimas publicaciones de Stephen Hawking, ‘A hombros de Gigantes’, donde comenta las obras de los científicos más importantes de la historia. Uno de ellos es Johannes Kepler (1571-1630), astrónomo y matemático defensor de la teoría ‘la armonía de las esferas’, basada en la idea de que el Universo está gobernado según proporciones numéricas armoniosas, y que el movimiento de los cuerpos celestes y la representación geocéntrica del Universo — el Sol, la Luna y los planetas — se rige por proporciones musicales.
 

¿Cree que Canarias es vanguardista en temas de ciencia, investigación o innovación?
Canarias dispone de un extenso mapa de centros de I+D+i distribuidos por todo el Archipiélago, muchos de los cuales están catalogados como de máximo nivel -el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) entre ellos-, son líderes en cuestiones de investigación, innovación y desarrollo, además de la existencia de instalaciones científicas y tecnológicas consideradas singulares: el Gran Telescopio de Canarias, el Observatorio del Teide y Roque de los Muchachos, o la Plataforma Oceánica de Canarias. Está claro que Canarias apuesta por la ciencia y el conocimiento, pero el potencial investigador es lo más importante, y eso no lo genera un edificio. 
 
¿Para qué sirven los satélites?
El mundo de los satélites es apasionante. Hace ya 50 años del lanzamiento del primer satélite de telecomunicación de la historia, el Telstar 1. En colaboración con las agencias de radiodifusión de Francia y del Reino Unido, el Telstar 1 retransmitió por primera vez una señal de televisión atravesando el océano Atlántico, conectando Europa con Norteamérica durante 20 minutos por órbita. Ese mismo año, la NASA lanzó su satélite Relay 1, que realizó la primera retransmisión de una señal de televisión cruzando el océano Pacífico, mandando la señal desde los EE.UU. hasta Japón.
 
Usted escribió el libro ‘Satélites de Radioaficionados’, uno de los primeros manuales de divulgación sobre este tema en España.
Este libro, ‘Satélites de Radioaficonados’, se publicó por la Editorial Marcombo hace ya veinte años. En aquel momento era una innovación escribir de este ámbito que interesa a muchos, y tuvo un gran éxito en la radioafición de habla castellana por su carácter didáctico e intentar dar respuesta a todas las preguntas que sobre el tema de la comunicación vía satélite pueda formularse un radioaficionado. En la actualidad sigue siendo una referencia para todos los que se inician en el conocimiento de los satélites artificiales. Puede haber publicaciones parecidas en otros idiomas, pero en español no conozco ninguna de carácter divulgativa como ésta. 
 
¿Qué son los satélites low cost?  
Cuando se habla de satélites muchos imaginan grandes artefactos que orbitan nuestro Universo, como Meteosat, Hubble o la impresionante Estación Espacial Internacional, con más de 400 toneladas. En parte es cierto, creemos que hay más de 35.000 ‘cachivaches’ dando vueltas a la Tierra. Si bien, la mayoría de ellos son sólo ‘basura espacial’, en los últimos años se vienen diseñando pequeños artefactos denominados microsatélites tipo cubesat con forma de pequeños cubos de apenas diez centímetros de lado y con una volumetría total de un litro. Son planificados, puestos en órbita y seguidos casi exclusivamente por universidades y asociaciones de radioaficionados de Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos, Alemania, Rusia, Japón, y poco más. En Canarias, el primer lanzamiento de pequeños satélites de unos 100 gramos de peso con una lanzadera de bajo coste se realizó en 2012 por parte de científicos de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), como parte del proyecto 'WikiSat' y una de las acciones del programa espacial que desarrollan conjuntamente ambas universidades.
 
Más información:
 
Fuente: Elaboración propia (Ciencia Canaria)
 

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