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Los característicos lagartos gigantes de Canarias llevan millones de años en las islas. Sin embargo, en apenas unos pocos cientos su existencia está peligrando. ¿A qué se debe? ¿Y qué podemos hacer para conservar a estas especies únicas en el mundo?

Imagen: Gallotia, Fuente: Wikimedia
 
Desde hace millones de años, mucho antes de que ningún ser humano pisara las islas, los lagartos acarician y serpentean las rocas. Con el tiempo, como muchos otros seres vivos de Canarias, terminaron adaptándose y haciéndose únicos, especiales. Se convirtieron en endemismos. Así aparecieron los lagartos gigantes de Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. Y lo que tardó millones de años en aparecer está desapareciendo en apenas unos cientos.
 
Lagartos gigantes en Canarias
La figura escamosa del lagarto no es extraña para el canario. Sus lomos al sol, en rocas y barrancos llevan conviviendo con el humano desde siempre. De hecho, se han encontrado incluso restos de estos animales en antiguas hogueras de miles de años, lo que indica que nuestros antepasados ya cazaban a las especies de lagartos gigantes. Dichos animales se encuadran todos en el género Gallotia, pero sus diferentes figuras e incluso tamaños y coloración están relacionados con la especie a la que pertenecen. Se conocen, al menos, nueve especies, de las cuales dos están extintas y varias se encuentran en peligro crítico.
 

Hace unos veinte millones de años, procedentes posiblemente del norte de África, hubo una colonización de lagartos que alcanzó primero a Lanzarote y Fuerteventura

Entre estas especies, los G. stehlini de Gran Canaria, G. intermedia de Tenerife, G. bravoana de La Gomera, y Gallotia simonyi de El Hierro, son considerados lagartos gigantes, la joya de la corona de los Gallotia. "Hace unos veinte millones de años, procedentes posiblemente del norte de África, hubo una colonización de lagartos que alcanzó primero a Lanzarote y Fuerteventura", nos explica Alfredo Valido, un ecólogo evolutivo procedente de Telde, que trabaja en la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC). Pero tanto su formación como su trabajo actual están muy ligados a las islas, donde sus estudios sobre la relación entre los lagartos y las plantas de las islas nos ayudará a comprender mejor qué está ocurriendo con estas especies y sus consecuencias.
 
 
"A partir de aquí ocurrió un proceso de colonización conocido en biología como stepping stone, que consistió en el paso progresivo de isla a isla, desde el este hasta llegar a la isla más occidental, El Hierro. En este proceso de colonización se fueron dando mutaciones que fueron conformando a cada una de las especies endémicas que hoy día encontramos". Así nos explicaba el ecólogo la llegada de los lagartos a Canarias. ¿Y qué hay de los lagartos gigantes en sí? "En alguno de estos procesos", continúa, "se dio el fenómeno de gigantismo, como en Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. En otras islas no se dio, como es el caso de Lanzarote y Fuerteventura". Actualmente sí se puede encontrar un lagarto gigante en Fuerteventura, Gallotia stehlini, pero esta especie ha sido introducida por el ser humano desde Gran Canaria.
 
Humanos y reptiles

A partir de la colonización de los europeos, hace unos 600 años, con la entrada de carnívoros como los gatos y perros o herbívoros como las cabras, de forma masiva, la población de lagartos se vio muy afectada

"Con la llegada de los humanos, primero los aborígenes, hace unos 2.500 años, empezó un proceso drástico de extinción de los individuos de mayor tamaño. Incluso de especies", cuenta el investigador. Las primeras culturas colonizadoras usaban estos lagartos para consumo. Pero el impacto grave hacia los lagartos no se lo produjimos directamente nosotros, sino que fueron algunos de nuestros compañeros. "A partir de la colonización de los europeos, hace unos 600 años, con la entrada de forma masiva de carnívoros como los gatos y perros o herbívoros como las cabras, la población de lagartos se vio muy afectada".
 
En palabras de este teldense, por un lado la depredación por parte de los gatos unida a la competición por el alimento con animales como las cabras fue el punto clave del declive de estas especies. "Estos lagartos son básicamente herbívoros. Se alimentan de hojas, de flores, de frutos y, evidentemente, las cabras también". La presencia del ser humano y sus actividades ha condicionado el hábitat y la delicada ecología de los reptiles gigantes de una forma muy negativa.
 

"En el Acantilado de los Gigantes en Tenerife, en el Risco de la Mérica en La Gomera, y en la Fuga de Gorreta de El Hierro hay cabras asilvestradas que alguien soltó conviviendo con un lagarto gigante que depende de la vegetación, por tanto, compitiendo por los recursos". Los gatos asilvestrados, nos explica el ecólogo, son también uno de los grandes problemas. "Estos gatos, procedentes de gatos domésticos que escapan de las casas, al cabo de unas pocas generaciones adquieren los caracteres salvajes: son más agresivos, más grandes, cambian el pelaje...". Y además son cazadores ‘profesionales’, muy abundantes. La consecuencia, como decíamos, es la desaparición en unos pocos cientos de años de un número extremadamente grande de estos lagartos. Y esto, no trae nada bueno.
 
Fuga de Gorreta, Fuente: Panoramio
 
El lagarto gigante desaparece
Actualmente, las especies de lagarto gigante están desapareciendo. Además, el gran tamaño está también siendo "perseguido", por lo que cada vez las especies van reduciendo su tamaño". La presión selectiva a la que se están viendo sometidas podría tener consecuencias fatales para los reptiles. Pero no sólo para ellos. "Los lagartos, al consumir una cantidad considerable de frutos y por tanto, dispersar las semillas, actúan como un equipo de voluntariado para la regeneración vegetal, como si fueran agentes forestales", comenta con cierta sorna el ecólogo.
 
"Todos sabemos lo importante que es la regeneración de la vegetación para la conservación del suelo y por tanto, para la recarga de los acuíferos", continúa, "así que estamos destruyendo, digamos, una ONG, la ONG-Gallotia, como le digo yo a estos lagartos, que están continuamente regenerando la vegetación de las montañas y barrancos de las islas". Esto implica la pérdida del valioso suelo de las islas, una dolorosa pérdida de biodiversidad y una disminución en la capacidad de recarga de los acuíferos. Pero, ¿podemos hacer algo para evitarlo? "Las especies catalogadas ahora mismo en peligro de extinción son los lagartos gigantes que se encuentra refugiados en los acantilados de Teno y Guaza, en Tenerife; el Risco de la Mérica, en La Gomera; y los de Fuga de Gorreta en El Hierro", enumera el experto.
 

Lo primero que habría que hacer es proteger el hábitat de estas especies y eso se consigue eliminando a su depredador principal

"Lo primero que habría que hacer es proteger el hábitat de estas especies", asegura. "Y el hábitat se protege eliminando a su depredador principal, los gatos asilvestrados. También se tendría que eliminar el resto de cabras salvajes que quedan en estas zonas". Otra especie introducida por los humanos, y muy peligrosa para la existencia de los lagartos gigantes, son las serpientes de California (introducidas recientemente en Gran Canaria), donde están acabando con los reptiles. Así, la protección de los lagartos gigantes comenzaría por la protección de los refugios donde quedan lagartos.
 
 

Es imprescindible, nos hace saber Alfredo, continuar con el programa de cría. "La cría en cautividad ha tenido bastante éxito", explica. "Comenzó en El Hierro en los años ochenta, en la Gomera hace unos quince años y, en general, ha sido una medida de conservación bastante exitosa". Pero el problema sigue estando en el hábitat. La finalidad de la cría en cautividad es la suelta posterior de estos animales. "Las administraciones públicas no han tenido tanto éxito a la hora de liberar los lagartos. Aunque se han criado centenares en El Hierro, el único sitio en el que se han podido soltar con éxito ha sido en los Roques de Salmor. En el resto de sitios a los pocos días los gatos se los han comido. De hecho, se soltaron con radiotransmisores y estos dispositivos se encontraban, a los pocos días, en los excrementos de los gatos".  En La Gomera, en cambio, aún no se ha podido establecer ninguna población a partir de individuos nacidos en cautividad.
 
Gallotia stehlini, Fuente: Wikimedia
 
Por tanto, es imprescindible adecuar las zonas de liberación de los lagartos previamente a su suelta. Sin esto, será imposible recuperarlos en su entorno natural. Otra medida interesante, indica el experto, es la búsqueda de lagartos gigantes en La Palma. "Visto lo ocurrido en las otras islas, donde estos lagartos gigantes han sido descubiertos, hay bastantes sospechas científicas de que La Palma pueda igualmente albergar estos fósiles vivientes en algún rincón de la isla, refugiados del peligro". Con la pérdida de estos animales, las islas perderán un distintivo que lleva millones de años habitándolas. Eso por no hablar de la trágica pérdida de biodiversidad y el impacto en la vegetación y los suelos. Pero tal vez lo que más duela sea el recuerdo de su figura escamada al sol, la silueta del que fue el lagarto gigante de Canarias.
 
 
 
 

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