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La ciencia ficción tiene menos de ficción y más de ciencia de lo que podríamos llegar a pensar. Sólo hay que conocer este proyecto en el cual los investigadores han conseguido leer la mente de varias personas con un ordenador. Y así es cómo lo han hecho.

Figura: Imágenes a partir de la reconstrucción computacional de las imágenes “pensadas”. Fuente: MIT
 
Desde que los ordenadores forman parte de nuestra vida cotidiana, las fantasías y la ciencia ficción han venido trabajando con todo tipo de ideas interesantes: automatización, inteligencia artificial y, por qué no, la capacidad de leerte la mente. Pero a veces la fantasía choca de bruces con la realidad. ¿Qué ocurriría si una máquina fuese capaz de leer la mente y mostrar las imágenes en una pantalla? Eso es lo que varios equipos científicos tratan de hacer desde hace más de una década. Y lo están consiguiendo.
 
fMRI, el truco para leer la mente

El cerebro, según la parte que está usando consume más oxígeno, grosso modo, y esto provoca un mayor flujo sanguíneo en ciertas zonas concretas

Para poder leer la mente, en primer lugar, hay que poder llegar a tus pensamientos. Puesto que los pensamientos no son señales que se emitan al exterior hay que buscar un proceso intermedio que permita capturar la información de lo que pasa en nuestro cerebro. Además, hay que hacerlo de manera poco invasiva, que no cause daño ni molestia. Para ello se emplea la resonancia magnética funcional, o fMRI por sus siglas en inglés.
 
Esta técnica consiste en medir el flujo sanguíneo en el cerebro. El cerebro, según la parte que está usando consume más oxígeno, grosso modo, y esto provoca un mayor flujo sanguíneo en ciertas zonas concretas. Este flujo puede observarse con los detectores adecuados y la información puede traducirse, según los expertos, en patrones de actividad cerebral.
 
 
Figura: Imágenes a partir de la reconstrucción computacional de las imágenes “pensadas”. Fuente: MIT
 
 
Si conseguimos descifrar esos patrones, suponiendo que existan, podríamos interpretar la actividad del cerebro y su finalidad. Bajo esta premisa, los investigadores han analizado el "pensamiento" a través del fMRI. Usar la resonancia permite poder acceder a la actividad de una forma delicada y sin apenas problemas. Pero también es un proceso complicado que tiene sus inconvenientes. En primer lugar porque es un método indirecto, donde se cuelan con facilidad diversos tipos de interferencias. Pero gracias a los algoritmos de computación más modernos, la tarea de desentrañar los secretos de la actividad cerebral es mucho más sencilla que antes. A pesar de que todavía nos queda mucho por resolver, lo cierto es que los resultados obtenidos hasta la fecha son impresionantes.
 
 

Analizando el flujo sanguíneo, el ordenador puede entender qué imagen se está formando en nuestro cerebro y sacar su propia conclusión en la pantalla

Sueños en una pantalla
Gracias a la potente computación actual, observando cientos de imágenes y patrones de resonancia, los investigadores han conseguido "observar" las imágenes que los sujetos estaban mirando. El resultado es impresionante ya que con los nuevos algoritmos, la imagen cerebral obtenida por fMRI llega a dar como resultado formas perfectamente reconocibles. Así, se puede leer el cerebro de una persona y saber qué imagen sencilla, con formas, tiene en mente. Dichas imágenes pueden ser letras o símbolos, por poner un ejemplo. Ya hace un tiempo que se consiguió traducir la actividad mental en imágenes móviles. Pero, tanto las letras y formas como los vídeos, ¿cómo se pueden hacer?
 
 
Para conseguirlos, los investigadores analizan los patrones de fMRI mientras los sujetos observan imágenes concretas. Con estos análisis lo que se forman son unas especies de diccionarios que, gracias a la supercomputación, permiten correlacionar los análisis con las imágenes. De esta manera el ordenador puede entender qué imagen se está formando en nuestro cerebro y sacar su propia conclusión en la pantalla. Aunque este método pueda parecer tosco, la construcción de estos "diccionarios" es perfectamente factible, y práctica, gracias a la gran cantidad de información. Cuanta más existe, más fiables son los resultados debido a los algoritmos empleados.
 
Eso sí, hace falta mucho poder de cálculo. De ahí que necesitemos ordenadores que hace apenas una década eran también parte de la ciencia ficción. Pero ahora están aquí, dispuestos a trabajar con operaciones increíbles, capaces de ordenar los pensamientos, su manifestación fisiológica  y convertirlos en imágenes que transmitir en una pantalla. Hasta donde sabemos, esto es un hecho factible que, poco a poco, comenzamos a dominar. Pero, ¿podremos ir más allá?
 
Leer la mente

El siguiente paso será leer la mente con imágenes en movimiento, es decir, crear vídeos

Pero nuestros pensamientos son mucho más que imágenes: sensaciones, mensajes, impresiones, emociones, cálculos, recuerdos, texturas, olores... la cantidad de información que contiene cada uno de nuestros pensamientos es extraordinaria. ¿Podremos algún día leerla y transmitirla de forma digital? El comenzar con imágenes no es por una cuestión baladí. El cerebro es el mejor procesador de imágenes que existe. Y su actividad es relativamente sencilla de medir. Esto proporciona una oportunidad única de medir con certeza y eficacia (al menos con una certeza y eficacia asequible) lo que pasa por nuestras cabezas. Crear estos "diccionarios" de imágenes es más sencillo. Pero creemos que también se podrán hacer con otras cuestiones mentales. El siguiente paso será leer la mente con imágenes en movimiento, es decir, crear vídeos. Lo que sería todo un adelanto. ¿Y qué vendrá después? No lo sabemos. Pero estamos seguros de que sea lo que sea, nos dejará con la boca abierta.
 
 
Figura: Este es un aparato de Resonancia Magnética Funcional. Fuente: Wikimedia.
 
 
 
 
 

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