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La inteligencia artificial está presente en nuestro día a día sin que tan siquiera lo sepamos. Pero, ¿en qué consiste esta disciplina y para que nos puede servir?

Foto: Representación de una red neuronal, arquitectura que soporta a los algoritmos de Machine Learning. Fuente: Wikimedia
 
La Inteligencia Artificial es una de las disciplinas de la computación con más auge de los últimos tiempos. Pero, ¿En qué consiste? ¿Y para qué sirve? ¿Dónde la encontramos? Sus entresijos determinan a día de hoy algunas de las cuestiones más importantes de nuestra vida. Y a veces ni siquiera somos conscientes de ello. ¿Qué es en realidad la inteligencia artificial?

La Inteligencia Artificial es “la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de computación inteligentes”

 
Inteligencia y Artificial
Vayamos primero a una cuestión de origen más semántico. La inteligencia es un concepto bastante complejo de definir. Según su etimología, la inteligencia permite escoger las mejores soluciones para resolver un problema. También se entiende como inteligencia a la capacidad de generar información combinando la que recibimos de forma externa con la que ya disponemos. Esto puede usarse para resolver problemas y realizar abstracciones. Pero entonces, ¿qué es la Inteligencia Artificial? En 1956, John McCarthy acuñó la expresión «inteligencia artificial», y la definió como: "[...] la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de computación inteligentes".
 
Por tanto, llamamos así a lo que es en realidad inteligencia computacional. Una máquina inteligente es un agente racional flexible que percibe su entorno y lleva a cabo acciones que maximicen sus posibilidades de éxito en algún objetivo o tarea. Dicho de otro modo, una máquina capaz de resolver el problema que tiene delante escogiendo la mejor solución y la manera de aplicarla.
 
Pero, de nuevo, estamos ante una definición excepcionalmente amplia y un tanto vaga. De hecho, a medida que van creciendo nuestros conocimientos y aplicaciones con respecto a la Inteligencia Artificial, antiguas operaciones enmarcadas dentro de la misma van saliendo de lo que consideramos actualmente como IA. Tendemos a identificar este tipo de habilidad con la capacidad de imitar el proceso cognitivo humano. Sin embargo, la Inteligencia Artificial sobrepasa los límites, en varios sentidos, y no llega a abarcar otros propios de la naturaleza humana. Así, algunos ordenadores son capaces de procesar imágenes con una eficacia y eficiencia inaudita para un ser humano. Pero son incapaces de sobreponerse a errores en su programación, por ejemplo. Pero abandonemos el campo de las definiciones.
Deep Learning. Fuente:  Forbes
¿Cuál es el corazón de la Inteligencia Artificial?
 
 

En las últimas dos décadas se ha desarrollado una de las disciplinas más importantes de la ingeniería informática: el aprendizaje automático o Machine Learning

Machine y Deep Learning
En el núcleo de la Inteligencia Artificial, grosso modo, se encuentran los algoritmos. Es decir, las operaciones que permiten resolver un problema. Estas operaciones, en cierto sentido, requieren de capacidad de cálculo y computación. Para poder definir un algoritmo, y llevarlo a la práctica se emplean lenguajes de programación (simplificándolo mucho). Así puedes programar una máquina para que realice una acción, es decir, que resuelva un problema. Al comienzo de la inteligencia artificial se buscaba resolver pequeños problemas: reconocer un número, detectar una imagen, identificar una melodía... Pero en las últimas dos décadas se ha desarrollado una de las disciplinas más importantes de la ingeniería informática: el aprendizaje automático o Machine Learning. Esta trabaja sobre algoritmos capaces de aprender y mejorar. A dichos procesos hay que entrenarlos para darles una base de información que empleará para resolver la tarea de una manera cada vez más eficiente.
 
El Machine Learning se emplea en reconocimiento de imágenes y patrones, por ejemplo. Por tanto, puede utilizarse para mejorar la eficiencia de los sistemas (energéticos, edificios, transmisión de datos, seguridad...). Pero, por si esto fuera poco, los algoritmos de Machine Learning han visto un increíble empuje en los últimos años debido a la aparición del Deep Learning o pensamiento profundo. Esta especialización de dichos algoritmos supone una mejora sustancial en la capacidad de abstracción para resolver problemas. De hecho, gracias al Deep Learning, los ordenadores están comenzando a resolver problemas que antes sólo podía resolver un cerebro humano. Gracias a esto, el potencial de los robots y máquinas del futuro está alcanzando techos insospechados: coches autónomos, ciberseguridad más eficiente, previsión de enfermedades, tiempo climático, movimientos económicos... Y mucho más.
 
La Inteligencia Artificial Canaria

Gracias al Deep Learning, los ordenadores están comenzando a resolver problemas que antes sólo podía resolver un cerebro humano.

Hace unos años, en 2011, se celebraba en Tenerife la XIV Conferencia de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial. Gracias a este congreso, así como las investigaciones potenciadas a partir de la Universidad, en las Islas se ha tocado de cerca la evolución de la disciplina. Poco a poco, las IAs van incorporándose en aplicaciones diarias muy relacionadas con la vida canaria. Como, por ejemplo, en el comercio marítimo. La logística portuaria encarece los costes de los productos que llegan a las costas de Canarias (y la de otros lugares, por supuesto). Gracias a la Inteligencia Artificial, el Grupo de Computación Inteligente de la Universidad de La Laguna desarrolló durante el pasado año varios algoritmos capaces de optimizar dicha logística. Según este mismo grupo, entre el 10% y el 50% del precio final se debe a dichos costes logísticos. Gracias a la aplicación de ciertos algoritmos, se podría mejorar el coste para el consumidor y los beneficios para la empresa.
 
Y aunque la Inteligencia Artificial no es perfecta, el grupo ha conseguido implementar un sistema capaz de seleccionar la mejor estrategia para resolver una determinada situación en un muelle. Entre las mayores dificultades a las que se enfrentan los investigadores es la creación de sistemas que sean capaces de adaptarse a su entorno y tomar las decisiones adecuadas en base a él. En un alarde de eficiencia, el sistema desarrollado por el grupo es capaz de analizar, extraer y comparar las características de una nueva situación con las de problemas resueltos en el pasado, para decidir qué estrategia emplear. Este es sólo un ejemplo directo de la aplicación de la Inteligencia artificial. Pero ya tenemos en nuestros móviles, nuestros ordenadores o, incluso, en nuestros automóviles ejemplos concretos, tal vez más humildes (o no), de Inteligencia Artificial aplicada a nuestro día a día y que nos permite vivir más cómodos.
Containers. Fuente: Wikimedia.
 
 
 
 
 

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