El primer curso de `Espionaje Cósmico´ desborda todas las previsiones

El primer curso de Observación celeste, manejo básico de telescopios y principios básicos de astrofotografía impartido por el astrofotógrafo Pablo Bonet en el Museo de la Ciencia y el Cosmos y que acaba de finalizar su parte teórica, ha desbordado todas las previsiones, no solo se cubrió el cupo con 50 personas, sino que quedaron en listas de espera más de 100.

 

Este ´Taller de Espionaje Cósmico´, gratuito pero limitado a las primeras 50 personas que se inscribieran, y que tenía una duración de siete días alternos desde el día 15 y que finalizará su parte práctica los días 2 y 9 de diciembre en el Observatorio del Teide, del IAC, se ha impartido en el marco de las Semanas de la Ciencia y la Innovación en Canarias 2011 organizada por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información del Gobierno de Canarias, financiada por la FECYT y en colaboración con el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

El objetivo de este taller era precisamente impulsar la afición por la astronomía amateur, pero ha sorprendido tanto al responsable del taller, Pablo Bonet, como a la dirección del Museo.

Carmen del Puerto Varela, directora del Museo del Cosmos y la Ciencia afirma que “estaba limitado a 50 personas, que reservaron el primer día, pero hemos recibido 130 solicitudes o más y seguimos recibiendo”. Por su parte el astrofotógrafo, Pablo Bonet, asegura que “la verdad es que yo también estoy un poco sorprendido de la demanda que ha tenido. Siendo una actividad gratuita, esperaba llenar el cupo pero mirando la lista de espera, se ve que el tema interesa incluso más de lo que me esperaba. Y también me ha sorprendido la curiosidad de muchos por la información técnica, que es la parte que yo estimaba como la más `aburrida´ para el público general cuando se trata de observar el cielo”.

El taller consistía en demostrar a los asistentes la excelencia de las condiciones de observación de las cumbres de las Islas y la importancia de la ubicación de los observatorios, así como la necesidad de evitar la contaminación lumínica. Se han dado las claves básicas para obtener fotografías del cielo y algunos objetos celestes. Todo ello programado con una atención diversificada para atender a cada caso particular, puesto que cada asistente tendría un nivel de conocimientos previos diferente y unas aspiraciones y posibilidades propias.

Para Bonet, la parte teórica que ha llegado a su fin ha ido muy bien, pero precisamente esa diferencia de conocimientos ha hecho que opine que “de momento, el único problema que me he encontrado es el nivel diferencial de conocimientos del público. Ya me esperaba que no todo el mundo supiera lo mismo, pero están asistiendo unos cuantos fotógrafos aficionados de bastante nivel e incluso algún profesional y he tenido que ir incluyendo información más avanzada, con cuidado de no liar a los demás. Es cuestión de tomar nota de estas cosas para planificar actividades futuras, quizá hasta separando por niveles de conocimientos”.

Una vez finalizada esta parte teórica comenzarán las prácticas, primero en la misma terraza del Museo dentro de la ciudad, “donde se trata de que se entrenen un poco con el instrumental astronómico, que tiene su truco. Pero donde espero que el público se maraville de verdad será cuando vayamos al Observatorio y vean el cielo de las cumbres después de haberles contado lo que se puede encontrar allí. Sonará a tópico, pero es que tenemos un cielo estupendo en el monte, y te lo digo después de haber estado trabajando durante unos cuantos años en observaciones nocturnas allí arriba. A mí me sigue sorprendiendo y creo que un público acostumbrado a las luces de la ciudad lo va a apreciar mucho”, señala el astofotógrafo.

Bonet asegura que no se puede vivir de la astrofotografía  “bueno, alguna foto he vendido, pero no como para vivir sólo de ello. Veremos si en el futuro... De momento me estoy dedicando a la fotografía en general. He hecho trabajos para el IAC, fotografiando el GTC y otras instalaciones telescópicas con propósitos publicitarios y ya alejándonos de la astronomía, he estado trabajando como fotógrafo de monumentos patrimoniales de La Laguna. También he hecho algunos trabajos en publicidad. En realidad, cualquier trabajo de fotógrafo en general”.

Las fotografías reflejadas en el reportaje le pertenecen, son algunos ejemplos de su trabajo, al que dice haber llegado “de forma atípica, de hecho empecé  por la astrofotografía cuando trabajaba como operador de telescopios en el Observatorio del Roque de los Muchachos. Los conocimientos de técnica fotográfica parten de las lecciones de óptica e instrumentación de la facultad de física y fue después de iniciarme en la astrofoto cuando pensé en dedicarme a la fotografía profesional”, concluye.

Dado el éxito obtenido, la directora del Museo ubicado en La Laguna, confirma que su intención es “repetir este curso varias veces y lo ideal es que también estuvieran financiados para ofrecerlo gratis”.